Peregrinar al Santuario de Lourdes es una experiencia inolvidable que toda persona debe vivir al menos una vez en la vida. Lourdes acoge con amor a todos aquellos que se acercan hasta este sagrado lugar ubicado en los Altos Pirineos franceses (Hautes Pyrénées) y que llegan animados por esa fuente inagotable de fe que es la devoción a la Virgen María.

Hasta aquí acuden personas de los cinco continentes. Personas  de diferentes procedencias, culturas, lenguas, edades y creencias.  A pesar de esta gran diversidad, todos tienen en común unas actitudes y unos gestos: recorren el camino hasta la Gruta de Massabielle y tocan la roca. Rezan y renuevan su fe en la Virgen, conocen los lugares donde vivió Bernadette y rememoran los hechos acaecidos en 1858. Todo ello responde al  llamado “Mensaje de Lourdes”.

Lugar cosmopolita y universal, el Santuario de Lourdes es actualmente el primer destino de peregrinación mariana del mundo. No en vano, son más de 6 millones de peregrinos y visitantes los que vienen cada año. De ellos, más de cien mil son enfermos que acuden en busca de alivio y consuelo.